Recubrimientos de los tableros
Los tableros se recubren de láminas con el propósito de darle un acabado, reforzar su resistencia, proteger la superficie del desgaste, o por estética.
Melamina
Son tableros de aglomerado o de mdf revestidos con un papel de celulosa impreso en ambas caras impregnados de resina melamínica con grandes propiedades de cualidad, por su buena similitud con la madera y de calidad por su comportamiento sintético.
Todo este proceso necesita una tecnología e infraestructura muy avanzadas, como por ejemplo, las máquinas impresoras de más de 200 cilindros de decorado. Con reproducciones de madera o diseños de fantasía pueden dar papeles de hasta anchos de 210 cm que pueden ser impregnados y recubiertos de ambos lados en una sola operación.
Laminado plástico
Este material se suministra en bobina o planchas de distintas medidas para recubrir posteriormente un tablero, dependiendo de la resistencia que queramos conseguir.
Están fabricados con hojas impregnadas con resinas fenólicas, cuya constitución se compone de tres partes: el soporte o base, cuyo grosor dependerá de la cantidad de hojas de papel kraff; la penúltima capa, que es la que lleva impresa la extensa gama de colores o dibujos decorativos y la última capa, que protege a la anterior mediante una hoja transparente colocada encima, impregnada de una resina incolora de gran dureza. To este conjunto de elementos está sometido a una gran presión por medio de un prensado a unos 200ºC para que se produzca el endurecimiento o polimerizado total de todo el conjunto de papeles y folios.
Se fabrican con una gran cantidad de acabados, brillantes, satinados o mates, con efecto rugoso o liso, diseños de madera, lisos, fantasía y metálicos.
También se pueden postformar, es decir, la adaptación de este material a todo tipo de formas, lo que ha sido una revolución, ya que permite obtener cantos curvos, lo cual evita el desgaste del 90º y además se puede obtener con una continuidad entre superficie y canto.
Chapa de madera
En la actualidad la técnica del chapeado contribuye en gran medida a las existencias de la construcción de muebles, puertas y revestimientos en general. Los tableros de grandes superficies no pueden ser de una sola pieza, debiéndose recubrir a la yuxtaposición de varias piezas encoladas, y para evitar la interrupción del veteado exterior se recurre al revestimiento por chapas. Estas también se usan en muebles finos, para que la madera ordinaria tenga aspecto de madera noble.
Se entenderá por chapas unas láminas delgadas de madera, con un grueso que puede oscilar entre los 0.2 mm y lo 0,4 mm. Se pueden clasificar en dos grandes grupos, las destinadas a contrachapear, usadas para la preparación de la madera cruzada y las que se usan para decorar, utilizadas en revestimientos de lujo. Como en esta última función es muy importante el dibujo, que principalmente lo aportan las fibras y los nudos, se clasifican según la disposición de sus vetas.
Una vez que las chapas ha sido cortadas de los troncos, se encuadran y se empaquetan, según el orden en que se hubieran obtenido del tronco.
Las chapas vienen en paquetes de un número variable de hojas, todas ellas numeradas y de igual medida, aunque los paquetes sean de diferente medida. Es de suma importancia respetar la numeración de las chapas para poderlas combinar en dibujos variados, según el corte que se les ha dado.




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